El precio de los combustibles sigue escalando en el país. Tras los aumentos registrados el domingo pasado, impulsados por la actualización de los Impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono, la devaluación del peso y el alza del precio del barril de petróleo, el Gobierno autorizó este martes un nuevo incremento en los precios de los biocombustibles, medida que impactará directamente en los surtidores.
Las Resoluciones 392/2024 y 393/2024, publicadas en el Boletín Oficial con la firma de la secretaria de Energía, María Carmen Tettamanti, establecen los nuevos valores mínimos de adquisición para el bioetanol y el biodiésel, esenciales en la mezcla obligatoria con nafta y gasoil, respectivamente.
Nuevos precios de los biocombustibles
De acuerdo con la Resolución 392/2024:
El bioetanol elaborado a base de caña de azúcar tendrá un precio mínimo de 703,804 pesos por litro.
El bioetanol a base de maíz se fijó en 645,061 pesos por litro.
Ambos valores regirán para las operaciones realizadas durante diciembre de 2024 y hasta que se publique un nuevo precio que los reemplace. Además, se estableció un plazo máximo de 30 días corridos desde la fecha de emisión de la factura para el pago correspondiente.
En tanto, la Resolución 393/2024 dispuso que el precio mínimo de adquisición del biodiésel será de 1.064.595 pesos por tonelada, también aplicable durante diciembre de 2024. En este caso, el plazo de pago no podrá superar los 7 días corridos desde la emisión de la factura.
Impacto directo en el consumidor
El aumento de los biocombustibles genera automáticamente un encarecimiento en los precios de las naftas y el gasoil, ya que estos productos representan una parte obligatoria en las mezclas que comercializan las compañías petroleras. Esta suba se suma a un contexto ya marcado por fuertes incrementos en los combustibles, lo que presiona aún más los bolsillos de los consumidores y eleva los costos de transporte y logística en todo el país.
Un sector en tensión
Los constantes aumentos en los combustibles reflejan la complejidad del escenario energético nacional. Con un peso debilitado, la volatilidad del precio internacional del petróleo y ajustes en los impuestos internos, el sector enfrenta desafíos que impactan no solo en el consumidor final, sino también en la competitividad de las empresas y la economía general.
Este nuevo aumento llega en un momento delicado para los automovilistas, quienes ya habían sufrido incrementos a comienzos de la semana, y plantea interrogantes sobre el impacto en los precios al consumidor y la inflación en el corto plazo.