Mientras las calles de Caracas y Buenos Aires se llenaban de venezolanos celebrando el fin de la era Maduro, en una casa argentina el silencio y la angustia seguían siendo los únicos protagonistas. María Gómez, esposa de Nahuel Gallo, el gendarme argentino desaparecido en Venezuela, alzó la voz para exponer la cruel paradoja de la transición.
Gallo lleva 392 días bajo "desaparición forzada" en el sistema penitenciario venezolano. Con el cambio de mando y la asunción de Delcy Rodríguez, la esperanza de una liberación rápida se encendió, pero se apagó casi de inmediato al chocar con la realidad: el hermetismo continúa.
"Una dosis de su propia medicina"
En diálogo con TN, Gómez fue contundente contra la nueva cúpula chavista. Denunció el cinismo de Delcy Rodríguez, quien ayer exigió públicamente garantías y una prueba de vida de Nicolás Maduro tras su captura por Estados Unidos. "Ayer le dieron una dosis de su propia medicina. Ella pidió una prueba de vida de Nicolás y se la dieron. Nosotros pedimos una durante un mes y recién ahí nos pasaron un video del que ni se hicieron cargo", sentenció con dolor.
"No puedo festejar"
La mujer describió la contradicción emocional que la atraviesa. Como venezolana, entiende la euforia de sus compatriotas, pero como esposa y madre, vive un calvario. "Tengo un sentimiento raro; quiero festejar, pero no puedo porque Nahuel todavía no está conmigo. Salió Maduro, pensé que se iban a abrir las puertas de las cárceles, pero lastimosamente no pasó".
Preocupación oficial
El caso es seguido de cerca por el Gobierno argentino. Gómez destacó el apoyo de la senadora Patricia Bullrich, quien se comunicó en las últimas horas, aunque la incertidumbre persiste ante los rumores de traslados de internos. "Me parece una falta de respeto que hablen de derecho internacional cuando hay más de 85 extranjeros en desaparición forzada", remarcó Gómez, asegurando que su lucha no terminará hasta que su marido regrese a casa y se termine la oscuridad de prisiones como El Rodeo.