La polémica y las críticas se generaron luego de que se hicieran públicas las cuatro becas que la Universidad Nacional de Salta (UNSa) le otorgó a su propio rector, Miguel Nina, al docente de la Facultad de Ciencias Económicas y ministro Roberto Dib Ashur, a otros catedráticos de la misma unidad académica y, a la vez, funcionarios del área de Economía de la provincia.
Sin embargo, quien explicó con mayor claridad el tema fue el exrector de la alta casa de estudios, el ingeniero Daniel Hoyos, a través del Multimedio Audiovisual de Tartagal.
Hoyos precisó que el beneficio al que accedieron tanto el rector Miguel Nina como el ministro Roberto Dib Ashur y otros docentes de la Facultad de Ciencias Económicas “es distinto al que se otorga a los estudiantes”. Se trata de una beca para una carrera de doctorado, un programa interno creado por la universidad, orientado exclusivamente a docentes.
Según detalló, los postulantes fueron el propio rector y un grupo de funcionarios, tanto de la UNSa como del Ejecutivo provincial. Entre los beneficiarios figuran economistas que ocupan cargos en la estructura del Ministerio de Economía y en la misma Facultad de Ciencias Económicas.
“El monto es de $160.000 mensuales pagaderos durante cinco años, lo que no representa una gran erogación para la UNSa. Pero el problema es que se trata de personas que, además de ser docentes o autoridades universitarias, son funcionarios del área económica de la provincia y ocupan cargos muy importantes. Estos beneficios deberían estar dirigidos a los más jóvenes, no para quienes ya hemos hecho prácticamente todo en nuestra carrera profesional y académica”, sostuvo.
Hoyos sostuvo que, tras la repercusión mediática, al menos el rector Nina salió públicamente a decir que renunció al beneficio. Sin embargo, advirtió: “Pareciera que sí han renunciado, pero por escrito no se ha visto nada hasta el momento. La única documentación existente es la resolución donde se postulan y ganan las becas”.
También aclaró que desconoce si fueron ellos mismos quienes elaboraron el programa de becas en cuestión. “En definitiva, para el sueldo de un ministro o de un rector, $160.000 por cinco años no es significativo. Pero es muy importante para alguien que recién está comenzando”, concluyó.
Por su parte, Miguel Nina agregó que los funcionarios que habrían sido beneficiados con becas de posgrado también presentaron su renuncia, en un contexto en el que la universidad atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Con un déficit heredado, obras paralizadas, auditorías en marcha y convenios clave caídos, la nueva gestión enfrenta un escenario complejo que condiciona el presente y obliga a redefinir los desafíos académicos y financieros de cara a 2026.