La Universidad Nacional de Salta (UNSa) enfrenta una creciente ola de críticas tras la sorpresiva y unilateral decisión de cerrar su Orquesta Típica Característica, un proyecto cultural de reciente creación que había sido celebrado como un hito artístico y académico. La medida, ejecutada el lunes 7 de julio sin notificación previa ni consulta con los involucrados, generó indignación en sectores de la cultura, la música y la comunidad universitaria.
La orquesta, creada en 2024, fue concebida como una formación estable dedicada a la música argentina y latinoamericana, con un enfoque académico, social y artístico. Su denominación como "Típica Característica" evocaba las orquestas tradicionales del siglo XX, capaces de interpretar tanto tango como repertorios folclóricos, y había logrado importantes avances en apenas un año de actividad, incluyendo el estreno de una obra inédita del compositor Gustavo "Cuchi" Leguizamón, adoptada como himno de la universidad.
La decisión de cerrarla fue calificada por músicos, docentes y referentes culturales como un acto de “miopía institucional” y “violencia simbólica”. Según expresaron en distintos comunicados y entrevistas, no existió ninguna evaluación seria ni explicación oficial que justificara la extinción de un proyecto con tanto valor simbólico y potencial.
“El silencio forzado de esta orquesta es también el silenciamiento de nuestra identidad”, lamentó uno de los integrantes del equipo que impulsó el proyecto. Y agregó: “Fue una herramienta concreta para cumplir con el mandato de la UNSa de promover la cultura regional. Ahora se ha perdido un puente entre lo académico y lo social”.
Entre los puntos más cuestionados está la falta de diálogo institucional, el desdén hacia los músicos involucrados —algunos con proyección internacional— y la pérdida de un espacio que funcionaba como laboratorio pedagógico, de extensión universitaria e investigación musicológica aplicada.
La comunidad cultural también expresó su desconcierto por el contraste entre la rapidez del cierre y la ausencia de iniciativas para sostener o reestructurar el proyecto. “Ni siquiera se intentó salvarla; simplemente se optó por apagarla”, denunció un graduado de la UNSa, que calificó la medida como “una renuncia a la misión universitaria de preservar y expandir nuestro patrimonio cultural”.
El cierre se da, además, en un contexto de malestar por denuncias de nepotismo en la gestión universitaria, lo que ha profundizado la crítica a una administración percibida como insensible al valor intangible de la cultura.
“Este silencio impuesto no es neutro —señala un análisis difundido por músicos y docentes—, es un retroceso, una señal de que la música de nuestra tierra no es una prioridad. Y ese mensaje es doloroso”.
La UNSa, reconocida históricamente como una casa de altos estudios comprometida con el desarrollo social y cultural del norte argentino, pierde con esta decisión una pieza clave de su proyección simbólica y artística. La comunidad espera que las autoridades den explicaciones claras y, eventualmente, reconsideren una resolución que, para muchos, hiere profundamente el alma cultural de la universidad.