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El País En todo el país

Por la suba del dólar hubo aumentos en las naftas, pero las empresas ya no los comunican

Esto se debe, en gran parte, a la decisión del Gobierno de derogar en junio la obligación de informar subas o bajas de los precios de los combustibles, lo que dejó al mercado sin la transparencia que caracterizaba la evolución de los costos

En las últimas semanas, los combustibles volvieron a registrar aumentos en todo el país, pero muchos consumidores se enteran tarde o directamente no reciben ninguna comunicación oficial. Esto se debe, en gran parte, a la decisión del Gobierno de derogar en junio la obligación de informar subas o bajas de los precios de los combustibles, lo que dejó al mercado sin la transparencia que caracterizaba la evolución de los valores.

Antes de este cambio, los consumidores podían seguir de cerca los movimientos de las naftas y planificar sus gastos. Hoy, la información llega de manera fragmentada y muchas veces por fuentes extraoficiales. Según fuentes de las petroleras consultadas por este medio, la semana pasada, el precio promedio de la nafta estaba un 8% por debajo de la paridad internacional, considerando el valor del petróleo y del dólar. Sin embargo, después de las elecciones en Buenos Aires y el impacto negativo en los mercados, este retraso se amplió a un 14%, generando tensiones en el sector.

Los precios de los combustibles dependen de cuatro variables clave: el precio internacional del petróleo, el dólar, los biocombustibles que se mezclan en las refinerías y los impuestos. La combinación de estos factores explica los recientes saltos en los precios: el aumento del petróleo tras la tensión entre Israel e Irán, la fuerte suba del dólar en julio y la imposibilidad de trasladar inmediatamente esos incrementos al público debido a la limitada capacidad de consumo.

Las consecuencias ya se sienten. Las ventas al público de combustibles cayeron un 1,2% interanual en julio, rompiendo la tendencia positiva de los cuatro meses anteriores. Con la economía mostrando señales de enfriamiento, se espera que los consumidores opten por combustibles más económicos, como la nafta súper o el GNC, mientras que la demanda de nafta premium, un 20% más cara, podría seguir cayendo.

El nuevo escenario plantea un desafío para los consumidores, que deben estar más atentos que nunca al momento de cargar combustible, y para el sector, que enfrenta la compleja tarea de equilibrar precios con una demanda sensible a cada aumento.

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