A poco de cumplirse cinco años del asesinato de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, el nombre de Julieta Rossi volvió a circular en redes y comentarios del público. Ella fue la novia del joven durante su adolescencia y, pese a haber sido una figura muy mencionada en los primeros días del caso, eligió mantenerse completamente alejada de la exposición mediática.
Julieta y Fernando habían comenzado su relación en el secundario y compartieron momentos significativos antes del viaje a la costa donde ocurrió el ataque. Su entorno siempre remarcó que la joven quedó profundamente afectada por la noticia y que incluso necesitó acompañamiento para atravesar el duelo, aunque nunca quiso hacer declaraciones públicas.
Con el estreno de un nuevo documental sobre el caso, muchos espectadores se preguntaron por qué no aparece su testimonio. La respuesta radica en una decisión personal: desde el inicio, Julieta optó por preservar su privacidad, evitar cámaras y no participar de reconstrucciones o entrevistas vinculadas al crimen. Su intención siempre habría sido no quedar atada a la exposición que generó la causa ni a la cobertura constante que mantuvo el tema en los años siguientes.
Actualmente, la joven lleva adelante una vida discreta, lejos de la atención pública. Según personas cercanas, continúa centrada en sus estudios y en su círculo íntimo, sin intención de volver a hablar del caso o de involucrarse en producciones sobre la vida de Fernando.
El recuerdo de su relación quedó como una parte íntima de la historia, pero su decisión de mantenerse al margen explica su ausencia en proyectos recientes que buscan reconstruir lo ocurrido y el impacto que tuvo en el país.