Un hecho insólito se registró en el barrio San José de Oberá, cuando un vecino denunció el robo de dos gallos y dos gallinas de tamaño mediano. Lo que parecía un incidente menor terminó revelando una historia inesperada.
Tras la denuncia, efectivos del Comando Centro iniciaron las averiguaciones y lograron determinar que los autores del hecho eran tres menores de 13, 11 y 10 años, quienes admitieron haber sustraído las aves con la intención de venderlas y “hacer unas monedas”.
El comercio de las gallinas y los gallos se realizó en el barrio Virgen de Guadalupe, pero gracias al rápido accionar policial, los animales fueron recuperados y restituidos a su legítimo dueño.
Por tratarse de menores de edad, los niños quedaron bajo la custodia de sus padres, mientras que el caso derivó en actuaciones preventivas y de contención familiar.
Un episodio que combina picardía, sorpresa y eficiente intervención policial, y que deja una advertencia para los vecinos en estas fiestas: cuidar bien el gallinero.