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El País

Una frase del padre de Máximo Thomsen reaviva la polémica en el caso Fernando Báez Sosa: ¿qué dijo?

En el documental de Netflix, Javier Thomsen afirma que “no hubo un plan” para matar al joven estudiante de Derecho.

La participación de Javier Thomsen en el lanzamiento de “50 segundos: el caso Fernando Báez Sosa” volvió a abrir el debate público sobre lo sucedido en la madrugada del 18 de enero en Villa Gesell y sobre el papel que, a su entender, tuvo su hijo en el crimen.

Durante el documental, el padre de Máximo insiste en que jamás existió una organización previa para atacar a Fernando Báez Sosa. También sostiene que su hijo fue marcado desde el inicio como principal responsable:

“Mi hijo era el actor perfecto para el relato que se instaló ese mismo sábado por la noche”, expresó.

Según su visión, la apariencia física de Máximo encajó sin esfuerzo en el imaginario social vinculado a los rugbiers: “Más rubiecito, más parecido al estereotipo del rugbier, el apellido…”, enumeró.

 

Aseguran que Máximo Thomsen permanece aislado en Melchor Romero: qué ocurrió

A casi seis años del asesinato y con el estreno del documental en Netflix, el caso volvió a ocupar el centro de la escena. Las condiciones de detención de los ocho condenados siguen generando interés, especialmente en torno a Máximo Thomsen, cuyo presente carcelario volvió a trascender en las últimas horas.

De acuerdo con la información difundida, el joven de 25 años se encuentra apartado del resto de la población en la Alcaidía Nº3 de Melchor Romero. Esta medida, vigente desde el 12 de octubre, habría sido tomada tras un enfrentamiento con otro interno.

Pese a esa situación, continúa integrando los talleres de alfabetización jurídica y derechos humanos que funcionan dentro del penal.

 

Cómo transitan su condena los demás rugbiers en Melchor Romero

También surgieron detalles sobre la vida cotidiana del resto de los condenados, que si bien permanecen en el mismo establecimiento penitenciario, lo hacen en espacios separados y con rutinas diferenciadas. Al momento del crimen, todos tenían entre 18 y 21 años.

Ciro Pertossi, con prisión perpetua, está alojado en otro pabellón y sostiene una rutina que incluye patio y visitas.

Luciano Pertossi, también con perpetua, permanece aislado luego de un episodio en el que habría intentado quitarse la vida, versión que su familia negó enfáticamente.

Enzo Comelli, condenado a perpetua, mantiene una presencia activa en actividades deportivas y recreativas.

Matías Benicelli, igualmente con perpetua, participa con regularidad en talleres y clases.

Blas Cinalli, con una pena de 15 años, sigue el cronograma general del penal, que incluye propuestas educativas, recreativas y ejercicio físico.

Ayrton Viollaz, también sentenciado a 15 años, forma parte de programas internos de educación y recreación.

Lucas Pertossi, el mayor del grupo, cumple su condena de 15 años mientras cursa la carrera de abogacía. Además, asiste a talleres de cocina y huerta como parte de sus actividades diarias.

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