A tres años del asesinato de Fernando Báez Sosa, los padres del joven encontraron una nota suya en una cajita de cartón, la cual había escrito poco antes de su trágico asesinato. Lo más desgarrador de todo es que en el texto, el joven estudiante de derecho, hablaba sobre cómo se imaginaba su futuro.
“Creo que dentro de 10 años voy a estar haciendo lo que me gusta y disfrutando mi vida. Poder cumplir los sueños, objetivos, y expectativas que tengo, darles regalos a mis padres, tratando de darles lo que me dieron. Espero ya tener una pareja, una estabilidad, y comodidad económica. Amor, familia, amistades, cariño, unión, felicidad, conocimiento, viajar, conocer, y conectarme. Mi misión es conectar, amar, brillar y servir. Mis valores centrales son amistad, independencia, placer, relaciones valiosas y el tiempo libre al servicio de las personas, la exploración de la mente, los deportes y la autoayuda”, escribió Fernando.
El joven guardaba esa carta en una caja celeste de zapatillas, junto a otros recuerdos como su chupete de nacimiento, 12 medallas por logros deportivos, souvenirs de cumpleaños de 15, un muñeco del Hombre Araña que Graciela, su mamá, un día tuvo que coser porque él “lo había llevado al colegio y volvió descuartizado”.