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Día Mundial de la lucha contra el Cáncer de Mama

El cáncer de mama es el cáncer más común en mujeres. En Argentina, se diagnostican

más de 19.000 casos nuevos por año.

El 19 de octubre de cada año se conmemora el Día Internacional de lucha contra el Cáncer de Mama. El objetivo es sensibilizar a la población con un mensaje clave: la importancia de la detección precoz, a fin de mejorar el pronóstico y la supervivencia de los casos, lo cual sigue siendo la piedra angular de la lucha contra esta enfermedad, que representa la primera causa de muerte en la población femenina a nivel mundial.

 

El cáncer de mama es el cáncer más común en mujeres. En Argentina, se diagnostican más de 19.000 casos nuevos por año.

 

Qué es el cáncer de mama

 

Aunque no se sabe qué es lo que causa el cáncer de mama se reconocen algunos factores que aumentan el riesgo de enfermar. Es decir, no hay única causa que la provoque, sino que es producto de diferentes factores de riesgo y de estilos de vida, así como también de una carga genética que predispone a la mujer a enfermar o no.

 

Factores que aumentan el riesgo de desarrollar cáncer de mama:

 

 

La edad: la predisposición a enfermar aumenta con la edad, en especial después de los 50 años.

Antecedentes personales de cáncer de mama.

Antecedentes en la familia de mujeres que hayan tenido cáncer de mama u ovario.

Tratamiento con radioterapia dirigida al pecho.

Tratamiento con hormonas, como estrógeno y progesterona, luego de la menopausia.

Inicio de la menstruación a edad temprana o menopausia a edad tardía (después

de los 55 años).

Edad avanzada en el momento del primer parto (después de los 30 años) o nunca haber tenido hijos.

Obesidad.

Vida sedentaria.

Tomar alcohol (más de 2 copas de vino por día o equivalente)

Cómo están compuestas las mamas

 

La función principal de la glándula mamaria (mama) es la producción de leche durante el periodo de lactancia.

 

Como cualquier mujer puede observar, por fuera la mama está compuesta por piel, pezón y areola. El pezón es el área pequeña y elevada que se encuentra en la punta de la mama. La aréola es la región de piel de color oscuro (más oscuro que la piel) que rodea el pezón. Además, la mama contiene tejido graso (adiposo), que es lo que causa la forma abultada de los pechos.

 

Al interior de la mama, encontramos tejido glandular compuesto por lóbulos y lobulillos que terminan en unidades más pequeñas que pueden producir leche. Estos lóbulos y lobulillos están unidos por una serie de tubos llamados conductos que conducen la leche hacia el pezón.

 

Cada mama tiene también vasos linfáticos, tubos delgados que transportan glóbulos blancos y líquido linfático, que a su vez conducen a órganos pequeños llamados ganglios linfáticos.

 

Los ganglios linfáticos se encuentran cerca de las mamas, bajo el brazo, arriba de la clavícula, en el pecho y en otras partes del cuerpo y son los encargados de filtrar sustancias presentes en el líquido linfático para ayudar a combatir infecciones y enfermedades. Ellos almacenan también glóbulos blancos, llamados linfocitos, los cuales combaten enfermedades.

 

Cáncer de mama y herencia familiar

 

La gran mayoría de los casos de cáncer de mama son esporádicos, es decir, se dan en mujeres sin antecedentes familiares ni riesgo aumentado de tener la enfermedad. Sin embargo, un 5-10% de los casos es producido por mutaciones heredadas que se transmiten de padres a hijos y de generación en generación, originando los llamados síndromes de cáncer hereditario.

 

Existen dos genes, llamados BRCA1 y BRCA2, cuyas mutaciones confieren un riesgo aumentado de tener cáncer de mama y ovario en edades especialmente jóvenes.

 

Si una mujer posee una mutación heredada significa que es más susceptible de desarrollar cáncer de mama. No obstante, no quiere decir que necesariamente vaya a enfermar. Muchas personas poseen

mutaciones, pero no desarrollan la enfermedad.

 

Cómo se desarrolla el cáncer de mama

 

Los órganos que forman nuestro cuerpo están constituidos por células que normalmente crecen y se dividen para formar nuevas células a medida que el cuerpo las necesita.

 

Algunas veces este proceso se descontrola: células nuevas se forman cuando el cuerpo no las necesita, y células viejas o dañadas no mueren cuando deberían morir. Esto forma una masa de tejido que es lo que se conoce como tumor. Este tumor se puede desarrollar en distintas partes del tejido mamario.

 

Los tumores en la mama pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos):

 

 

En los tumores benignos las células crecen localmente y no se extienden a otras zonas.

En los tumores malignos las células invaden a los tejidos vecinos, entran en los vasos sanguíneos y pueden diseminarse por el organismo (proceso conocido como metástasis).

Métodos para detectar el cáncer de mamas 

 

El cáncer de mama es difícil de prevenir ya que es producto de distintos factores biológicos y estilos de vida. Lo que sí se puede hacer es disminuir o evitar ciertos hábitos que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de mama, y además, concurrir al médico para hacer los estudios con los que se puede detectar tempranamente la enfermedad.

 

Seguir un estilo de vida saludable es una forma de actuar de modo preventivo: no fumar, reducir el consumo de grasas, realizar actividad física, moderar el consumo de alcohol. También es importante evitar, en la medida de lo posible, las terapias de reemplazo hormonal y la exposición excesiva los rayos x.

 

En cuanto a los métodos de detección, nos encontramos con el examen clínico de las mamas, la mamografía y otros estudios de diagnóstico por imagen que se usan en casos puntuales.

 

Examen clínico de las mamas 

 

Este examen forma parte de las prácticas de salud de rutina y se realiza en la visita al médico

de cabecera o ginecólogo. Consiste en que el médico inspeccione las mamas y pezones y revise debajo de los brazos para ver si hay anomalías. 

 

Autoexamen de las mamas

 

En la ducha

Levantá tu brazo izquierdo. Con la yema de los dedos, examiná cuidadosamente tu pecho, empezando por la parte superior del contorno del pecho y prosiguiendo en sentido circular, hasta llegar al pezón. Comprimilo suavemente y observá si hay secreción.

Examiná también tu pecho con movimientos verticales, desde el esternón hacia la axila.

Repetir el proceso en el otro lado.

 

Recostada

Colocá un almohadón debajo de tu axila y realizá los mismos movimientos de control que en la ducha.

 

Frente al espejo

Con tus brazos en ambos costados, revisá tus mamas buscando nódulos, retracciones, formas irregulares u otros cambios en la apariencia de los senos y los pezones.

Repetí el procedimiento con tus brazos encima de su cabeza.

 

Recordá que el autoexamen es solo un complemento. Los controles médicos con especialistas son esenciales.

 

 

Mamografía

 

La mamografía consiste en realizar una radiografía de las mamas. Con este estudio es posible detectar el cáncer de mama en su fase temprana cuando todavía no presenta síntomas, es decir, la lesión no es palpable. De este modo, es posible recurrir a mejores posibilidades de cura, con tratamientos menos agresivos que los que se realizan cuando el cáncer está más avanzado.

 

El cáncer de mama tiene mayor incidencia a partir de los 50 años por eso se recomienda que todas las mujeres a partir de esa edad se realicen un estudio mamográfico cada dos años junto a un examen físico anual de las mamas por parte de un profesional de la salud.

 

Eso no quiere decir que mujeres más jóvenes no deban realizarse mamografías. La decisión debe ser personalizada y de acuerdo a los antecedentes familiares de la enfermedad y factores de riesgo de cada mujer.

 

Ecografía y resonancia magnética 

 

Además de la mamografía, hay otros métodos de diagnóstico por imágenes, como la ecografía, la cual se usa en forma complementaria al estudio mamográfico, y la resonancia magnética que se emplea básicamente en mujeres con fuertes antecedentes familiares y mutaciones genéticas.

 

Biopsia 

 

Ante la presencia de un nódulo, el médico puede realizar una biopsia, que consiste en la extracción (por medio de una aguja o bisturí) de una pequeña porción de tejido de la mama a fin de ver si se presentan células cancerosas y en tal caso, definir el tipo de cáncer presente.

 

Las biopsias pueden ser obtenidas mediante cirugías en quirófano donde se extrae toda la lesión o parte de ella. También pueden realizarse punciones con agujas a través de la piel. 

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