El "Carlito," un icónico plato que se ha convertido en un verdadero símbolo de los bares y cafés de todo el país celebra su 70º aniversario. Este sándwich triangular tostado, también conocido como el "tostado," ha conquistado los corazones de miles a lo largo de los años, gracias a su receta secreta y su singular ingrediente: el kétchup.
Este manjar, originario de la década de 1950, nació en la chopería "Cachito" de Maipú y Pellegrini, gracias a la creatividad de su dueño, Rubén Ramírez. Desde entonces, el Carlito se ha convertido en un plato clásico que se sirve en bares de todo el país.
Lo que distingue al Carlito del tostado tradicional es su inusual ingrediente estrella, el kétchup, que le confiere un sabor inigualable. La receta es sorprendentemente simple, pero su resultado es exquisito. Basta con tomar pan de sándwich, untar kétchup en ambos lados, colocar jamón cocido y queso mozzarella entre las rebanadas de pan, untar manteca en los extremos y tostarlo en el horno durante unos diez minutos. Finalmente, se corta en triángulos, ¡y listo!
El Carlito ha llegado a ser tan querido en Rosario que en 2014 fue declarado Patrimonio Cultural de la ciudad. Además, cada año se lleva a cabo la "Semana del Carlito," en la que bares compiten para ver quién prepara el mejor sándwich. Algunos amantes de este plato añaden ingredientes adicionales, como pollo, cebolla caramelizada, huevo cocido o morrones, pero muchos prefieren el "Carlito Tradicional."
Sin embargo, la controversia rodea la versión "especial" del Carlito, con variantes y subvariantes que incluyen trozos de pollo, lomo, morrones, aceitunas, cebolla, huevos cocidos o fritos e incluso carne cortada a cuchillo. Algunos puristas argumentan que estas variantes ya no merecen llamarse Carlitos, mientras que otros insisten en que deben comerse con las manos, al igual que la pizza, dejando los cubiertos fuera de juego.
El Carlito es, sin lugar a dudas, un tesoro culinario en la ciudad de Rosario, un sándwich que ha resistido la prueba del tiempo y que sigue siendo amado por generaciones de argentinos. Ya sea el tradicional o la versión especial, el Carlito continúa siendo una delicia que representa la rica historia y la pasión culinaria de Rosario.