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La Noche de los Lápices | El secuestro de estudiantes que se convirtió en símbolo del terrorismo de Estado

El operativo represivo ejecutado por la última dictadura militar entre el 16 y 17 de septiembre de 1976 dejó un saldo de estudiantes secundarios secuestrados, torturados y desaparecidos.

La Noche de los Lápices es uno de los hechos más emblemáticos de la última dictadura militar argentina (1976-1983). Ocurrida entre la noche del 16 de septiembre de 1976 y los días posteriores en la ciudad de La Plata, consistió en el secuestro, tortura y desaparición de un grupo de estudiantes secundarios que militaban por sus derechos y participaban activamente en la vida política y social.

Con el paso de los años, este episodio se transformó en un símbolo de la represión ejercida por el régimen militar contra los jóvenes y de la lucha por la memoria, la verdad y la justicia.

 

¿Qué ocurrió aquella noche?

Grupos de tareas de las fuerzas de seguridad irrumpieron en distintos domicilios de la ciudad de La Plata para secuestrar a estudiantes de entre 16 y 18 años.

Muchos de ellos habían participado meses antes en la campaña para reclamar el Boleto Estudiantil Secundario, un beneficio que permitía a los alumnos acceder a un transporte público más económico.

Aunque durante mucho tiempo se creyó que los secuestros estuvieron motivados exclusivamente por ese reclamo, las investigaciones posteriores concluyeron que las víctimas también eran perseguidas por su militancia política y estudiantil, considerada una amenaza por la dictadura.

 

Las víctimas

Los diez estudiantes secuestrados fueron:

  • Claudia Falcone
  • María Clara Ciocchini
  • Horacio Ungaro
  • Daniel Racero
  • Francisco López Muntaner
  • Claudio de Acha
  • Pablo Díaz
  • Patricia Miranda
  • Emilce Moler
  • Gustavo Calotti
De ellos, solo cuatro sobrevivieron: Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti.

Los otros seis permanecen desaparecidos.

 

Centros clandestinos y torturas

Tras ser secuestrados, los jóvenes fueron trasladados a distintos centros clandestinos de detención de la provincia de Buenos Aires.

Allí fueron sometidos a interrogatorios bajo tortura, condiciones inhumanas de detención y constantes traslados.

El testimonio de los sobrevivientes permitió reconstruir lo ocurrido y fue clave durante los juicios por delitos de lesa humanidad realizados décadas después.

 

El testimonio de Pablo Díaz

Durante muchos años, Pablo Díaz fue la voz más conocida de los sobrevivientes.

Su relato permitió conocer cómo operaban los grupos represivos y las condiciones de cautiverio que padecieron los estudiantes.

Su historia inspiró investigaciones periodísticas, documentales y el libro "La Noche de los Lápices", de María Seoane y Héctor Ruiz Núñez, que posteriormente fue llevado al cine.

Pablo Díaz, sobreviviente de la noche de los lápices.
Pablo Díaz, sobreviviente de la noche de los lápices.

La película que acercó la historia a nuevas generaciones

En 1986 se estrenó la película "La Noche de los Lápices", dirigida por Héctor Olivera.

El film tuvo una enorme repercusión nacional e internacional al retratar la persecución sufrida por los estudiantes durante la dictadura y se convirtió en un material habitual en escuelas argentinas para enseñar sobre el terrorismo de Estado.

 

La búsqueda de memoria y justicia

Con el regreso de la democracia en 1983 comenzaron las investigaciones judiciales sobre los crímenes cometidos por la dictadura.

Los testimonios de los sobrevivientes de La Noche de los Lápices fueron incorporados en distintos procesos judiciales que terminaron con condenas a responsables de secuestros, torturas y desapariciones.

Estos delitos fueron considerados crímenes de lesa humanidad, por lo que son imprescriptibles según el derecho internacional.

 

Un símbolo para la educación y los derechos humanos

Cada 16 de septiembre se realizan actos conmemorativos en escuelas, universidades y organismos de derechos humanos de todo el país.

La fecha busca recordar a los jóvenes desaparecidos y reafirmar el compromiso con la democracia, la participación estudiantil y el respeto por los derechos humanos.

 

El legado

Casi cinco décadas después, La Noche de los Lápices continúa siendo uno de los episodios más recordados de la historia reciente argentina. Su legado trasciende el reclamo por el boleto estudiantil: representa el costo humano del terrorismo de Estado y la importancia de preservar la memoria colectiva para evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.

Más allá de las distintas interpretaciones históricas sobre el contexto político de la época, existe consenso en que el secuestro, la tortura y la desaparición forzada de estudiantes constituyeron graves violaciones a los derechos humanos, cuyo recuerdo sigue ocupando un lugar central en la memoria democrática del país.

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