El debate sobre el uso del celular en la escuela dejó de ser una discusión teórica para convertirse en una preocupación concreta de docentes, familias y autoridades educativas. En Argentina, el avance de los teléfonos inteligentes en el aula plantea interrogantes sobre su impacto real en el aprendizaje, la concentración y la convivencia entre estudiantes.
Según datos del Ministerio de Educación de la Nación y de las evaluaciones Aprender, los problemas de comprensión lectora y atención sostenida se profundizaron en los últimos años, especialmente en el nivel secundario.
Si bien las causas son múltiples, diversos estudios coinciden en que el uso indiscriminado del celular durante la jornada escolar es un factor que incide negativamente.
Menos atención, más distracciones
En Argentina, una encuesta del Observatorio Argentinos por la Educación indicó que 6 de cada 10 docentes consideran que el celular dificulta el desarrollo normal de las clases y afecta el clima escolar.

Provincias que avanzan con restricciones
Ante este escenario, algunas jurisdicciones comenzaron a implementar normativas para regular o limitar el uso del celular en el aula. El objetivo no es prohibir la tecnología, sino ordenar su uso pedagógico y reducir distracciones.
“Cuando el celular se usa con fines educativos claros, puede ser una herramienta valiosa. El problema es el uso permanente sin criterios”, explican especialistas en educación consultados.
Qué opinan las familias
El debate también atraviesa a padres y madres. Según un relevamiento de la consultora Kantar, el 72 % de los adultos con hijos en edad escolar considera que el uso del celular debería estar restringido durante las clases, aunque reconoce su utilidad como herramienta de comunicación fuera del horario escolar.