Un investigador de la Universidad de Harvard, conocido por sus teorías poco convencionales, ha lanzado una dura crítica contra la agencia espacial estadounidense. Afirma que algunas de las imágenes recientes del objeto interestelar 3I/ATLAS no solo son poco claras, sino deliberadamente engañosas, y sugiere que podrían ocultar un origen artificial.
Según él, las fotografías captadas por la cámara HiRISE de una sonda en Marte son borrosas, lo que impediría apresurar una conclusión sobre la naturaleza del objeto. Señala que la resolución, afectada posiblemente por vibraciones de la nave, difumina los rasgos del núcleo.
El científico cuestiona la insistencia de la agencia espacial en afirmar que 3I/ATLAS es un cometa común, y pide que se reconozcan también las dudas que persisten sobre su comportamiento atípico. En su opinión, ciertos aspectos podrían coincidir con los de una sonda tecnológica (no necesariamente hostil), como que acumule polvo y hielo en su superficie, lo que le daría una “piel” similar a la de un cometa.
Además, advierte que no se están abordando varias anomalías relacionadas con su masa y su trayectoria, que según él podrían indicar algo más que un cuerpo natural.
Para reforzar su postura, cita al personaje Sherlock Holmes con una frase sobre lo engañoso que puede resultar lo evidente, y advierte que la comunidad científica no debe limitarse a explicaciones tradicionales.
El investigador anticipa que pronto nuevos instrumentos, tanto telescopios desde tierra como otros en el espacio, podrían ofrecer datos más precisos sobre la composición y el comportamiento de 3I/ATLAS. Él espera que esos análisis permitan distinguir si las emisiones provienen de hielo natural o de un posible sistema de propulsión.
Además, asegura que podrían identificarse materiales desprendidos del objeto, ya sean fragmentos helados o incluso restos de alguna estructura, si su hipótesis tecnológica resulta cierta.
Por su parte, la agencia espacial habría invocado razones administrativas para justificar la demora o la falta de liberación de algunos datos. Entre ellas, menciona limitaciones operativas de su personal científico.
El debate se intensifica a medida que el cometa se aproxima a su punto más cercano a la Tierra, lo que podría ofrecer una oportunidad única para obtener observaciones más detalladas y determinar si estamos ante un visitante natural o algo completamente distinto.