Skye Stout debería estar viviendo uno de los momentos más felices de su vida: con apenas 16 años firmó su primer contrato profesional con un club escocés, un logro enorme para cualquier futbolista en formación.
Sin embargo, la celebración se vio opacada por la ola de comentarios negativos que recibió en redes sociales, dirigidos a su acné y no a su talento deportivo. Ante esta situación, la institución decidió eliminar los posteos de su presentación, con el objetivo de proteger a la jugadora.
El caso abrió un fuerte debate sobre el impacto de la violencia digital y la necesidad de resguardar a los y las deportistas jóvenes que, además de enfrentar la presión competitiva, deben soportar el escrutinio y la crueldad de ciertos sectores en internet.