Karen es una joven docente santiagueña (maestra jardinera) y vivió una dramática situación de salud que la dejó al borde de la muerte. Tuvo un embarazo ectópico roto —una emergencia médica crítica y potencialmente mortal que ocurre cuando un óvulo fecundado se implanta fuera del útero (generalmente en la trompa de Falopio) y crece hasta romper la estructura, provocando una hemorragia interna masiva—, lo que le causó un cuadro de shock hipovolémico.
En Facebook, Karen contó: "Ya pasaron siete días desde que volví a nacer. Pasé todo este tiempo bajo estas luces, intentando procesar cómo sobreviví a tanto dolor. Estas luces marcan un antes y un después en mi camino; son el símbolo de mi nuevo comienzo. Nunca dimensioné la gravedad de lo que vivía hasta que escuché al médico decir: 'Si pasaba media hora más, no estarías aquí para contarlo'", relata.
Luego menciona su agradecimiento al Dr. Gómez y a todo el personal de enfermería de una clínica privada céntrica, "quienes me salvaron la vida y me asistieron en ese momento", según sus palabras.
"Fueron las peores horas de mi vida, con el dolor al límite y mis signos vitales apagándose, pero Dios es tan grande que puso en mi camino a personas extraordinarias: mi hermosa familia, obvio. Mis abuelos, sin dudas, me dieron a la mejor madre, tías, tíos y primas y primos del mundo, y mi mamá no pudo haber elegido mejor madrina (me lo dijo el médico)", añade.
Karen también dice en su post: "Gracias también a la vida por el novio que me regaló, y a su maravillosa familia, que estuvieron presentes cada segundo. También a mis amigas y compañeras, que no me soltaron nunca la mano".
Por último, reflexiona sobre lo vivido: "Hoy me quedo con una lección grabada en el alma: la vida es un instante. Entiendo que los tiempos de Dios son perfectos y que, aunque hoy el corazón duela y las cosas no salieron como soñábamos, este proceso es un aprendizaje. Confío en que, en el momento correcto, sanará y se nos dará".