La pandemia de coronavirus dejó huellas profundas, no solo en la salud física y emocional, sino también en el cerebro. Según un nuevo estudio publicado en la revista científica Nature, la crisis sanitaria global habría acelerado el envejecimiento cerebral de millones de personas, incluso de aquellas que nunca se contagiaron con el virus.
Los investigadores señalan que el estrés prolongado, el aislamiento social, la incertidumbre económica y los cambios en las rutinas durante el confinamiento generaron un impacto neurológico equiparable al de varios años de envejecimiento natural.
Los resultados muestran alteraciones en la memoria, la atención y la velocidad de procesamiento cognitivo, con efectos más notorios en adultos mayores, pero también visibles en jóvenes. El hallazgo abre nuevas líneas de investigación sobre las secuelas silenciosas de la pandemia y refuerza la necesidad de políticas públicas que contemplen la salud mental y neurológica a largo plazo.