Gonzalo Zamudio tenía 14 años cuando fue a su tercera noche de recital, en República de Cromañón un 30 de diciembre de 2004. Se encontraría con amigos, para escuchar un espectáculo de Callejeros. Caminó desde su casa en Once hasta el lugar donde hoy se recuerda como un espacio de memoria, de lucha y que llama a toda la sociedad a no olvidar y tener responsabilidad ante 194 jóvenes y sus familias y a los sobrevivientes, como Gonzalo, para que una masacre de esa dimensión no vuelva a ocurrir.
“Este tiempo son un rejunte de emociones difíciles”, comenzó en la entrevista Gonzalo.
“Entré con 14 años y salí con lo que pude”, remarcó, para dar cuenta de la abrupta maduración que fue causa de lo que vivió. “Por suerte hubo una red de familiares, amigos y quienes bancaron siempre y permitieron que siga transitando con otra cabeza mi adolescencia. Tuve ese privilegio de tener esa contención, hubo muchos pibes y pibas que no pudieron y aun no pueden reconstruir su proyecto de vida, es por ellos que nos queda una responsabilidad”.
Cuando Nuevo Diario consultó a Gonzalo sobre lo que deja este hecho como legado a la sociedad dijo: “El legado que nos dejó lo estamos construyendo todavía, nos queda la responsabilidad de tratar de no olvidarnos de lo que nos pasó y no permitir de que siga pasando. La responsabilidad de recordar a los pibes, los que no están y los que logramos salir. Porque Cromañón sigue vivo, continúa latente, con muchas cosas pendientes, incluso con los sobrevivientes, siendo que el Estado nunca se ocupó y tiene frenada el hecho de transformar en espacio de memoria el lugar donde ocurrió esta tragedia”, dijo.
Un desafío
Queda para toda una generación que vivió el hecho desde cerca y a la distancia, la responsabilidad de concientizar, como Gonzalo afirmó: “La idea es llegar a los pibes y a los que no son tan pibes, que Cromañón sigue estando, no es tan solo algo que pasó hace 20 años y nada más. Nos sigue pasando a todos lo que lo vivimos, no tan solo que nos dejó, porque en Cromañón paso la desidia estatal, el corrimiento del Estado y la corrupción. Y el Estado se sigue corriendo de la vida de las personas y si estaba presente esta entrevista no se hubiese hecho”. Además remarcó: “A los compañeros que venimos militando sobre esta causa, decirle gracias, porque me contuvieron y me acompañaron. Me costó mucho tiempo sacarme a Cromañón como causa política”, comentó.
Una sociedad que respalde
Y la sociedad toda dijo: “No se olviden, que nos acompañe, hoy son 20 años y nosotros seguiremos necesitando que nos den el lugar, que nos escuchen, porque falta mucho aun. La mitad de los sobrevivientes no está reconocido por el Gobierno de la Provincia, Cromañón no es un espacio para la memoria y nosotros tememos que eso suceda, pero no lo podemos hacer solos”, concluyó.
Quienes son Aníbal Ibarra, Omar Chabán y “Pato” Fontanet desde la mirada de un sobreviviente
“La verdad lo más doloroso fue que Aníbal Ibarra haya pasado el juicio en su casa, siendo sobreseído y poco años después haya sido elegido como legislador de la Ciudad que lo había destituido y haya ejercido ese cargo por 8 años. Fue el máximo responsable de la masacre”, dijo Gonzalo.
Sobre Omar Chabán: “Un empresario que fue absolutamente responsable de todas las irregularidades de Cromañón. Se portó muy mal antes y después. Porque luego de lo ocurrido en Cromañón se va con la recaudación. La historia no tiene un buen lugar para él”, comentó.
En cuanto a la banda (Callejeros) fue un tema es que nos ha dividido mucho. Para mí en lo particular grado de responsabilidad tienen y está bien discutirlo. Pero una cosa es afrontar un juicio por lo que le corresponde como partícipes del hecho y otra cosa es ser asesinos”, remarcó.