La historia de Julio Inostroza es un ejemplo de resiliencia y esfuerzo. El joven fue el único sobreviviente de un trágico accidente vial en el que perdieron la vida las otras dos personas que viajaban en el vehículo. A raíz del siniestro, sufrió una lesión medular que le provocó la pérdida de movilidad en sus piernas.
A pesar del duro diagnóstico que recibió en aquel momento, Julio decidió no alejarse de su pasión: la mecánica. “Yo salí de ahí vivo por algo. Tendré un trabajo que hacer, Dios no terminó conmigo”, recordó sobre su forma de afrontar lo ocurrido.
Su vínculo con los autos comenzó en la adolescencia, cuando tenía 15 años y aprendió el oficio junto a un tío que trabajaba con vehículos antiguos. Con el tiempo, esa curiosidad se transformó en vocación y logró desarrollarse profesionalmente en distintos talleres mecánicos.
Sin embargo, a los 24 años se quedó sin empleo debido a un recorte de personal, lo que lo llevó a emprender su propio proyecto. Instaló un taller en la casa de sus padres y vendió su auto para poder iniciar su actividad de manera independiente.
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“Lo acepté enseguida porque sabía que si me deprimía iba a ser más difícil”, explicó sobre su proceso de adaptación. Luego de cinco meses de rehabilitación, decidió regresar a su ciudad y continuar su recuperación de forma ambulatoria.
Con el paso del tiempo, Julio retomó su actividad en la mecánica y logró consolidar su propio taller en Comodoro Rivadavia. Allí realiza tareas de mantenimiento y reparación de vehículos, desde cambios de frenos hasta trabajos de motor.