La edición nocturna de La Ciudad Corre no solo tuvo como protagonistas a los atletas, sino también a las familias y amigos que se acercaron para brindar su apoyo. Desde las primeras horas de la noche, las veredas se poblaron de aplausos, carteles y luces que acompañaron a los participantes en cada tramo del recorrido.
El público se convirtió en parte esencial del evento, creando un clima de alegría y compañerismo que envolvió a toda la ciudad. Entre abrazos, fotografías y ovaciones en la línea de llegada, se vivieron momentos de gran emoción que reforzaron el espíritu comunitario de esta tradicional competencia.
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