Este jueves se cumplen 113 años del arresto de Cayetano Santos Godino, conocido como “El Petiso Orejudo”, considerado el primer asesino serial de la crónica policial argentina. Su detención se produjo en 1912, luego del homicidio de Gesualdo Giordano, un niño de 3 años. Durante el interrogatorio, el adolescente confesó además otras dos muertes: la de Arturo Laurora, de 13 años, y la de Reina Vainicoff, de 5.
Las autoridades también lograron demostrar que Godino había protagonizado varios intentos de asesinato y numerosos incendios intencionales, lo que reveló el alto nivel de peligrosidad del joven, que en aquel momento tenía apenas 16 años.
Tras ser declarado inimputable por su edad, pero considerado extremadamente violento, fue trasladado al penal de Ushuaia, una de las cárceles más aisladas y duras del país. Allí permaneció por más de tres décadas, hasta 1944, cuando murió a manos de otros reclusos, luego de que matara al gato que funcionaba como mascota del establecimiento.
El caso sigue siendo uno de los episodios más impactantes de la historia criminal argentina y continúa generando interés más de un siglo después.