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Especiales Salud y cuidado de la piel

Acné en verano: cómo el sol puede agravar los brotes y cómo combatirlo

Aunque el sol suele asociarse con un bronceado saludable, para quienes sufren acné puede convertirse en un aliado engañoso.

El verano trae consigo largas jornadas de sol, calor y actividad al aire libre, factores que no siempre son amigos de la piel con tendencia al acné. Si bien algunas personas creen que el bronceado “seca” los granitos, los especialistas advierten que la exposición solar puede empeorar los brotes y dejar marcas más difíciles de tratar. La radiación ultravioleta puede provocar inflamación en la piel y estimular la producción de sebo, el aceite natural que obstruye los poros y genera granos. Además, el calor y el sudor favorecen la proliferación de bacterias que agravan el acné. La piel que parece mejorar durante los primeros días de sol puede, semanas después, mostrar brotes más intensos y manchas, señala la dermatóloga Ana López.

Para cuidar la piel durante el verano, es fundamental usar protector solar libre de aceite o “oil-free” con amplio espectro y SPF 30 o más, aplicándolo cada 2 horas si hay exposición directa. Mantener una limpieza suave con jabones o geles específicos para acné, evitar el exceso de maquillaje y optar por productos no comedogénicos, así como hidratar la piel con cremas ligeras, ayuda a reducir la inflamación y proteger la barrera cutánea. En casos moderados o graves, los dermatólogos pueden indicar tratamientos tópicos o medicamentos que combinan cuidado solar y control del acné.

El verano no tiene por qué ser enemigo de la piel con acné, pero requiere cuidados específicos. Protegerla del sol, mantenerla limpia e hidratada y seguir las indicaciones médicas son estrategias clave para evitar brotes y mantener un cutis saludable durante la temporada más calurosa del año.

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