Un curioso episodio judicial ocurrido en Estados Unidos quedó registrado como uno de los casos más extraños en la historia de los tribunales. En 1970, una mujer identificada como Betty Penrose decidió iniciar una demanda contra Dios luego de que un rayo destruyera su vivienda.
Convencida de que alguien debía responder por los daños ocasionados por el fenómeno climático, la mujer presentó una demanda en la que reclamaba una indemnización de 100.000 dólares.
El caso fue llevado adelante por su abogado, Russel T. Tansie, quien argumentó ante la Justicia que el hecho se trataba de un caso de “negligencia” en el manejo de las condiciones climáticas.
La noticia rápidamente llamó la atención de la opinión pública, ya que se trataba de una situación sin precedentes: llevar a juicio al creador del universo.
Sin embargo, cuando el tribunal comenzó a analizar el expediente, surgió un obstáculo legal imposible de resolver. Para avanzar con el proceso judicial era necesario notificar formalmente al acusado, algo que en este caso resultaba impracticable.
Ante la imposibilidad de entregar la citación judicial a Dios, la causa finalmente fue archivada y no avanzó en los tribunales.
Aunque la mujer nunca recibió la indemnización que reclamaba, su presentación quedó registrada como uno de los episodios más insólitos y surrealistas en la historia del sistema judicial.