La desaparición de Claudia Alicia Ferro es uno de los casos más enigmáticos de la historia criminal reciente de Argentina. Lo que comenzó como una denuncia por averiguación de paradero terminó convirtiéndose en un expediente repleto de incógnitas, personajes insólitos y pistas que nunca pudieron comprobarse.
Desde fines de 2016 nadie volvió a verla. Su casa fue ocupada por desconocidos pocos días después de su desaparición, apareció un extraño mensaje publicado en sus redes sociales y uno de los hombres que vivía en la vivienda ofreció una insólita conferencia de prensa con una máscara de Mickey Mouse. A pesar de los allanamientos y años de investigación, el destino de Claudia sigue siendo desconocido.
Claudia Ferro tenía 51 años, vivía sola en una casa ubicada sobre la calle Corvalán, en el barrio porteño de Villa Luro, y trabajaba como clown y animadora de fiestas infantiles. Era conocida por sus vecinos, quienes rápidamente advirtieron que algo no estaba bien cuando dejaron de verla y observaron movimientos extraños en su domicilio.
La desaparición
No existe una fecha exacta sobre cuándo desapareció. Los investigadores estiman que fue vista por última vez entre fines de noviembre y diciembre de 2016.
Lo que llamó la atención fue que, poco tiempo después, varias personas comenzaron a ocupar su vivienda sin ofrecer una explicación convincente sobre el paradero de la propietaria. Los vecinos, sorprendidos por la situación, realizaron la denuncia y reclamaron la intervención de la Justicia.
El hombre con la máscara de Mickey
Uno de los episodios más llamativos del caso ocurrió cuando un joven llamado Ezequiel Tuttolomondo apareció ante las cámaras de televisión con una máscara de Mickey Mouse para explicar por qué vivían en la casa de Claudia.
Aseguró que Ferro les había permitido permanecer allí para cuidar la vivienda mientras viajaba y sostuvo que mantenían contacto con ella. Sin embargo, sus declaraciones generaron aún más dudas que respuestas y nunca pudieron demostrar esa versión. La imagen del hombre con la máscara se convirtió en uno de los símbolos más recordados del caso.
El misterioso mensaje en Facebook
Semanas después de la desaparición apareció una publicación en el perfil de Facebook de Claudia que decía:
"Viajando por el mundo. No quiero saber de nadie."
Los investigadores sospecharon desde un primer momento que ese mensaje no había sido escrito por ella, sino que pudo haber sido publicado por otra persona para desviar la investigación. Nunca se logró determinar quién realizó esa publicación.
Allanamientos sin resultados
La Justicia ordenó varios allanamientos en la vivienda de Villa Luro y en otros lugares vinculados a personas que frecuentaban el inmueble.
A pesar de las inspecciones, no se hallaron restos biológicos, rastros de sangre ni elementos que permitieran confirmar que Claudia hubiera sido asesinada dentro de la casa.
Esa falta de pruebas impidió que la investigación avanzara hacia una imputación concreta. Durante años el expediente permaneció sin detenidos ni acusados formales.
Un caso sin respuestas
Con el paso del tiempo, la investigación perdió impulso y el expediente continuó bajo la figura de averiguación de ilícito. El Ministerio de Seguridad mantuvo vigente una recompensa para quienes aportaran información útil sobre el paradero de Claudia, aunque hasta el momento ninguna pista permitió esclarecer lo ocurrido.
En 2025, un juzgado civil declaró la presunción de fallecimiento de Claudia Ferro en el marco de un trámite sucesorio solicitado por familiares. Sin embargo, esa resolución no significó el cierre de la investigación penal ni confirmó qué ocurrió realmente con ella. Para la Justicia, su desaparición continúa sin resolverse.
Un misterio que persiste
A casi diez años de su desaparición, el caso de Claudia Ferro sigue siendo uno de los grandes enigmas policiales de Argentina. No hay un cuerpo, no existe una hipótesis definitiva y tampoco responsables identificados.
Lo único cierto es que una mujer desapareció de su hogar, personas desconocidas ocuparon su casa casi de inmediato y, desde entonces, ninguna investigación logró explicar qué sucedió realmente. Mientras tanto, familiares, vecinos y quienes siguieron el caso continúan esperando una respuesta que permita cerrar uno de los episodios más desconcertantes de la última década.