Durante años, el ideal masculino estuvo asociado a abdominales marcados y porcentajes mínimos de grasa corporal. Sin embargo, una reciente investigación sobre comportamiento humano puso en duda ese mandato estético y trajo alivio a más de uno.
El trabajo, realizado con participantes de Reino Unido, China y Lituania, analizó la percepción de atractivo a partir de 15 tipos de físico masculino. Los resultados mostraron una clara preferencia por hombres con un Índice de Masa Corporal entre 23 y 27, es decir, cuerpos reales, con cierta suavidad y lejos de la imagen extrema del gimnasio.
Según los especialistas, la explicación va más allá del gusto personal. Desde la psicología, un cuerpo menos rígido se asocia a cualidades como cercanía, calidez y accesibilidad emocional. Desde la biología evolutiva, ese rango corporal sugiere salud, reservas de energía y estabilidad, señales que el cerebro interpreta como favorables.
Además, el estudio advierte que el físico excesivamente trabajado suele vincularse —de manera justa o no— con actitudes narcisistas o prioridades superficiales. En contraste, una silueta natural proyecta equilibrio, disfrute de la vida y bienestar general.
Los investigadores aclaran que el mensaje no promueve hábitos poco saludables ni descuidos físicos, sino que pone el foco en la confianza personal y en una noción más amplia de atractivo. La conclusión es clara: seducir no pasa solo por los músculos, sino por la seguridad y la comodidad emocional que cada uno transmite.