Un reciente análisis psicológico volvió a encender el debate sobre por qué algunas actitudes consideradas “arriesgadas” o “rebeldes” pueden resultar atractivas en una relación. Según la psicóloga Astrid Homan, de la Universidad de Ámsterdam, las personas que suelen torcer las reglas proyectan mayor seguridad personal, un estatus elevado y un tipo de poder que puede llamar la atención de potenciales parejas.
En la misma línea, el psicólogo y PhD Mark Travers, de la Universidad de Cornell, explica que en el caso de los hombres, una conducción cercana al límite de lo permitido puede alimentar el estereotipo del “bad boy”, un perfil históricamente asociado a cierto magnetismo para algunas mujeres.
Sin embargo, ambos especialistas subrayan que estos hallazgos no deben interpretarse como una justificación para infringir normas ni asumir conductas peligrosas. La atracción —destacan— se relaciona con las señales de confianza y determinación que un individuo proyecta, no con el acto de poner en riesgo su vida o la de terceros.
La información apunta, más bien, a cómo ciertos comportamientos “distintos” pueden reflejar rasgos personales que algunas personas consideran deseables. Aun así, los expertos remarcan que la seguridad vial y el respeto por las reglas deben primar por encima de cualquier percepción social o romántica.