El romero no solo es una hierba aromática: desde tiempos antiguos se considera un símbolo de protección, equilibrio y bienestar. Convertido en corona y colgado en la puerta, se cree que ayuda a atraer armonía y renovar las energías del hogar.
Para hacer tu propia corona necesitas ramitas de romero, alambre o hilo rústico, tijera y, si quieres, cintas decorativas. Primero se arma la base circular con las ramas más largas, se suman las demás para dar volumen y se asegura todo con alambre o hilo. Finalmente, se puede decorar con un moño o cinta natural, siempre destacando el romero como protagonista.
La corona puede colocarse en la puerta de entrada para que la energía positiva fluya desde el primer momento, o dentro de la casa para protegerla de sol y lluvia. También puede ubicarse en un gancho del recibidor, aportando un detalle decorativo y simbólico.