La clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial 2026 dejó postales inolvidables dentro y fuera de la cancha. Entre ellas, una que llenó de orgullo a Santiago del Estero: miles de hinchas argentinos volvieron a convertir en un himno de aliento la emblemática canción "Cómo ella baila no hay otra igual", del reconocido músico Marcelo Véliz.
En diálogo con El Multimedio, el artista santiagueño confesó la enorme emoción que sintió al recibir videos enviados por amigos y conocidos desde los estadios de Estados Unidos, donde su obra fue coreada por miles de fanáticos.
"Me empezaron a mandar mensajes diciéndome que mi canción estaba sonando en plena cancha. Es una emoción muy grande saber que una creación nacida en nuestra tierra llegó tan lejos", expresó.
Una historia detrás del éxito
Durante la entrevista, Marcelo Véliz recordó cómo nació uno de los temas más populares de la guaracha santiagueña y reveló un detalle poco conocido sobre su título.
Según contó, la canción fue registrada originalmente como "Cómo ella baila", aunque un amigo le sugirió modificar el nombre.
"Me dijo: 'Ponele Cómo ella baila no hay otra igual, es un título más delicado'. Esa recomendación terminó marcando la identidad definitiva del tema que hoy se escucha en cada festejo de la Selección.
El festejo y la cábala secreta de Marcelo Véliz al escuchar su obra en el Mundial 2026 pic.twitter.com/XLXwNZHdTp
— Nuevo Diario Web (@nuevodiarioweb) July 7, 2026
Bendiciones y una cábala mundialista
Además de hablar sobre el impacto que tiene su música en el Mundial, el compositor dejó un cálido mensaje de agradecimiento y destacó la importancia de la familia y la fe.
"Muchísimas gracias por la nota. Te felicito por tu madre, te felicito por tu familia. Vas a recibir grandes bendiciones porque cuando uno obra bien, recibe muchas cosas buenas de Dios", manifestó.
En medio de la conversación también reveló la divertida cábala que cumple cada vez que juega la Selección Argentina.
"Si no me saco el sombrero, salgo a la calle como si fuera un barra brava", comentó entre risas, antes de contar el ritual que, asegura, le trae suerte: "Después del segundo tiempo me pongo el sombrero blanco porque me da suerte".
Mientras la Scaloneta continúa avanzando en la Copa del Mundo, la guaracha santiagueña sigue conquistando escenarios impensados. Lo que nació en los patios de Santiago del Estero hoy resuena en las tribunas mundialistas, llevando la identidad de la provincia a lo más alto del fútbol internacional.
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