La obesidad dejó de ser considerada únicamente un problema vinculado al exceso de peso. Hoy la medicina la reconoce como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial que requiere un tratamiento integral. Así lo afirmó la médica clínica especializada en obesidad y diabetes, Dra. Mónica Roldán Suárez, quien dialogó en exclusiva con Nuevo Diario tras participar del Congreso Europeo de Obesidad realizado en Estambul y antes de viajar a un nuevo encuentro científico internacional en México.
La obesidad no es una elección, no es falta de voluntad. "Es una enfermedad crónica, compleja, multifactorial y de difícil tratamiento", sostuvo la profesional, quien remarcó que uno de los principales cambios de los últimos años consiste en dejar de responsabilizar únicamente al paciente por su condición.
El gran cambio que presentó la medicina
Según explicó Roldán Suárez, el principal avance expuesto en el Congreso Europeo fue la consolidación de nuevas moléculas destinadas al tratamiento de la obesidad, capaces no solo de favorecer el descenso de peso, sino también de reducir múltiples riesgos asociados.
"El gran cambio de paradigma es que hoy tratamos la obesidad con medicamentos que, además de ayudar a bajar de peso, disminuyen el riesgo cardiovascular, mejoran la diabetes, la apnea del sueño, el compromiso hepático y otras enfermedades relacionadas", explicó.
La especialista destacó que actualmente el abordaje recomendado combina medicación, alimentación saludable y actividad física, dejando atrás la idea de que la fuerza de voluntad por sí sola alcanza para resolver el problema.
Los nuevos medicamentos
Consultada sobre la semaglutida y la tirzepatida, dos de los fármacos que revolucionaron el tratamiento de la obesidad en los últimos años, aseguró que cuentan con amplia evidencia científica.
Pensar solamente en los riesgos es olvidar los enormes beneficios. "Son medicamentos que demostraron seguridad y eficacia, y permiten reducir peso junto con muchas de las enfermedades asociadas a la obesidad", señaló.
Además, adelantó que la investigación continúa avanzando y que en los próximos años aparecerán nuevas moléculas que ampliarán las alternativas terapéuticas y facilitarán el acceso de más pacientes.
Respecto de la realidad local, la doctora manifestó su preocupación por el crecimiento del sobrepeso infantil y la falta de educación alimentaria.
Muchas veces creemos que una gaseosa o un paquete de galletitas no le hacen daño a un niño. Sin embargo, esos hábitos pueden condicionar su salud futura", advirtió.
En ese sentido, recordó que no existe una obesidad sana, ya que el exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de desarrollar más de 50 enfermedades, entre ellas diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer, artrosis y trastornos depresivos.
Cambiar hábitos además de medicarse
La especialista insistió en que ningún medicamento reemplaza un estilo de vida saludable.
El tratamiento siempre debe estar acompañado por cambios de hábitos. "Hay que priorizar el descanso, la actividad física y una alimentación basada en comida real, natural y sin ultraprocesados", explicó.
Como ejemplo, mencionó la disciplina con la que entrenan los deportistas de alto rendimiento.
Hoy vemos durante el Mundial cómo futbolistas como Erling Haaland o Cristiano Ronaldo cuidan el sueño, la alimentación y cada detalle de su rutina. "Ese también es un mensaje muy importante para la sociedad", destacó.
La médica adelantó que la próxima semana participará de un nuevo congreso internacional en México, donde se presentarán más avances científicos sobre obesidad. Tras ese encuentro, volverá a dialogar con Nuevo Diario para compartir las novedades que podrían marcar el futuro del tratamiento de una enfermedad que, según remarcó, "recién ahora comienza a ser entendida como realmente es".