Dos ejemplares de aguará guazú regresaron a los Esteros del Iberá, en Corrientes, luego de completar un proceso de rehabilitación de más de nueve meses. Se trata de Kuarahy y Jasy, dos hermanos que fueron rescatados cuando tenían apenas 45 días de vida, tras ser hallados sin su madre y en un estado de gran vulnerabilidad.
La liberación representa un nuevo avance en los programas de conservación de esta especie, considerada vulnerable en Argentina y amenazada por la pérdida de hábitat, los atropellamientos y la caza.
Un rescate que comenzó cuando apenas superaban el kilo
Los cachorros fueron encontrados en los Esteros del Iberá con solo 1,2 kilogramos de peso. En una primera etapa recibieron atención especializada en el Centro de Conservación Aguará, en Corrientes, donde lograron estabilizar su estado de salud.
Al finalizar el proceso, Kuarahy y Jasy alcanzaron cerca de 20 kilogramos de peso y unos 90 centímetros de altura, sin presentar complicaciones sanitarias, condiciones que permitieron avanzar con su reinserción. El hecho de que fueran hermanos también facilitó su adaptación, ya que pudieron mantenerse juntos durante todo el período de recuperación.
El sitio elegido para la liberación fue seleccionado por ofrecer disponibilidad de alimento, refugio y el espacio suficiente para que cada animal pueda establecer su propio territorio.
El aguará guazú (Chrysocyon brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica y una de las especies emblemáticas de los humedales y pastizales del norte argentino.
En el país está catalogado como Vulnerable, mientras que a nivel internacional figura como Casi Amenazado debido a la reducción de su hábitat natural, los atropellamientos en rutas y la persecución causada por falsas creencias sobre su comportamiento.
La liberación de Kuarahy y Jasy constituye un nuevo aporte a la conservación de la especie y demuestra la importancia del trabajo coordinado entre organizaciones dedicadas al rescate, la rehabilitación y la protección de la fauna silvestre.