La actividad industrial volvió a mostrar señales de debilidad durante junio. De acuerdo con las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), elaboradas a partir del consumo de energía eléctrica, la demanda industrial y consultas con empresas del sector, la producción manufacturera registraría una caída interanual cercana al 1,8%, mientras que en la comparación mensual prácticamente no mostró variaciones, con un leve retroceso del 0,2% respecto de mayo.
El relevamiento indicó que los indicadores adelantados reflejaron un comportamiento heterogéneo. Si bien algunos sectores registraron mejoras puntuales, el panorama general continúa marcado por un bajo nivel de actividad y dificultades para recuperar los niveles productivos de años anteriores.
Uno de los rubros más golpeados sigue siendo la construcción. En junio, los despachos de cemento retrocedieron un 2,7% mensual y el Índice Construya cayó un 2%, ubicándose ambos indicadores entre un 24% y un 30% por debajo de los niveles registrados en 2022.
También mostraron retrocesos la producción metalmecánica, que disminuyó un 0,3%, y la fabricación de acero, con una caída del 4,6% mensual, sectores que continúan afectados por la baja demanda y la escasa recuperación de la inversión.
En el sector automotor, la producción permaneció prácticamente estable frente a mayo, con una leve suba del 0,2%, aunque continúa exhibiendo uno de los peores desempeños del año, con una caída acumulada cercana al 18% frente al mismo período de 2025.
En alimentos y bebidas, la evolución fue dispar. Crecieron la producción de bebidas y la faena vacuna, mientras que retrocedieron la actividad láctea y la molienda de oleaginosas.
Entre los pocos indicadores positivos se destacó el consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales, que aumentó un 1,4% respecto del mes anterior, reflejando una mayor demanda en la mayoría de las ramas manufactureras. También creció el patentamiento de maquinaria industrial, con una mejora mensual del 9,4%, aunque el acumulado del año continúa por debajo de los niveles de 2025 y 2022.
En el frente externo, las exportaciones hacia Brasil aumentaron un 15,6% mensual, impulsadas por mayores ventas de productos primarios, combustibles, aluminio, molienda y automóviles. Asimismo, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial avanzó un 17,9% respecto de mayo.
Los datos oficiales de mayo confirmaron el retroceso
El informe también analizó las cifras difundidas por el INDEC correspondientes a mayo, que mostraron una caída interanual del 5,7% en la producción industrial, mientras que en la comparación mensual se observó una leve mejora del 0,4%.
De los 16 sectores que integran el Índice de Producción Industrial Manufacturero, 14 registraron bajas respecto de mayo de 2025, mientras que solo dos lograron crecer: la refinación de petróleo y la producción de tabaco.
Las caídas más pronunciadas correspondieron a la industria textil, con un desplome del 26,2%, y a maquinaria y equipos, que retrocedió un 23,4%, afectada principalmente por la menor venta de maquinaria agrícola. También se destacaron las bajas en automotores y autopartes (-15,9%) y en prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), sectores que continúan afectados por la debilidad del consumo interno y una mayor competencia de productos importados.
Por el contrario, la refinación de petróleo volvió a sobresalir como el sector de mejor desempeño, con un crecimiento interanual del 19,4%, impulsado por la actividad hidrocarburífera y el desarrollo de Vaca Muerta.
Una recuperación que sigue siendo desigual
La UIA señaló que la industria mantiene un comportamiento muy dispar entre sectores. Mientras algunas actividades vinculadas al agro, la refinación de petróleo, la producción farmacéutica y determinados segmentos de alimentos y bebidas muestran señales de crecimiento, otros rubros continúan atravesando un escenario complejo.
Entre los sectores más rezagados figuran los materiales para la construcción, la siderurgia, la petroquímica, el caucho, el plástico, la maquinaria, los textiles, el calzado, los electrónicos y otras actividades orientadas al consumo masivo, que enfrentan una demanda interna debilitada y una creciente competencia de las importaciones.
En este contexto, la entidad concluyó que el estancamiento observado durante junio confirma la falta de dinamismo que viene mostrando la actividad industrial desde mediados de 2025, con una recuperación aún insuficiente para revertir las pérdidas acumuladas en buena parte del entramado manufacturero argentino.