José Argentino Perruccio, un coleccionista de 73 años radicado en Comodoro Rivadavia, volvió a captar la atención pública tras comprar el juego de té que perteneció a Yiya Murano, la histórica asesina serial conocida como “la envenenadora de Monserrat”.
El ex comerciante de muebles pagó 4.000 dólares por las tazas que la mujer utilizó en 1979 para asesinar con cianuro a dos amigas y a una prima, en un caso que marcó la historia criminal argentina.
Según contó, se enteró de la venta al ver un programa de televisión y luego coordinó directamente la operación con Martín Murano, hijo de Yiya. El encuentro se concretó en Buenos Aires, donde cerraron la transacción y formalizaron la compra en una escribanía.
El interés por objetos polémicos no es nuevo en Perruccio. En 1998 ya había sido noticia tras comprar en una subasta el Mercedes Benz vinculado a Susana Giménez, en una operación que en su momento generó un fuerte impacto mediático.
El coleccionista asegura que su motivación no pasa por el morbo, sino por el valor simbólico y el potencial de marketing de estos objetos. Incluso registró marcas vinculadas al caso Yiya con la idea de utilizarlas en proyectos futuros.
Actualmente, el juego de té permanece guardado bajo estrictas condiciones de conservación y, según afirmó, solo lo utilizaría en un momento muy particular: la inauguración de un proyecto personal vinculado a un futuro laboratorio medicinal basado en plantas autóctonas patagónicas.
Perruccio sostiene que su objetivo es transformar historias oscuras en oportunidades productivas y asegura que busca dejar un legado vinculado a la salud y la investigación natural, más allá de la polémica que rodea a las piezas que colecciona.