Los gatos son protagonistas de numerosos mitos que se transmitieron de generación en generación. Uno de los más populares sostiene que siempre caen de pie cuando se precipitan desde una determinada altura. Aunque esta afirmación tiene una base real, la ciencia aclaró que no se trata de una capacidad infalible.
Los especialistas explican que estos animales poseen un mecanismo natural que les permite girar el cuerpo durante la caída para intentar aterrizar sobre sus cuatro patas. Sin embargo, este reflejo no funciona en todas las situaciones y tampoco garantiza que salgan ilesos.
Un reflejo que les permite corregir su postura
La capacidad de los gatos para orientarse en el aire recibe el nombre de reflejo de enderezamiento. Se trata de una habilidad que comienza a desarrollarse pocas semanas después del nacimiento y les permite modificar la posición del cuerpo mientras caen.
Cuando el felino dispone de suficiente tiempo durante la caída, primero gira la parte delantera del cuerpo y luego acomoda la mitad trasera, logrando alinearse antes del impacto contra el suelo. Este movimiento ocurre en apenas una fracción de segundo y es posible gracias a la extraordinaria flexibilidad de su organismo.
Investigaciones realizadas por especialistas en anatomía revelaron que la columna vertebral de los gatos posee características únicas que facilitan estos movimientos. Los estudios determinaron que la región torácica presenta una flexibilidad mucho mayor que la zona lumbar, una combinación que les permite torsionar el cuerpo de manera independiente mientras permanecen suspendidos en el aire.
Esa movilidad funciona como una especie de bisagra natural que les ayuda a corregir su orientación antes de aterrizar.
No siempre caen de pie
Aunque el reflejo de enderezamiento es muy efectivo, no significa que los gatos siempre logren aterrizar correctamente. Si la caída ocurre desde una altura muy baja, es posible que el animal no tenga el tiempo suficiente para completar el giro y acomodar su cuerpo. Por el contrario, desde alturas muy elevadas, aunque logren posicionarse sobre sus patas, el impacto puede provocar lesiones graves.
Por ese motivo, los veterinarios recomiendan evitar que los gatos tengan acceso a balcones o ventanas sin protección, ya que una caída puede representar un riesgo importante para su salud.
Un mito con base científica
La idea de que los gatos "siempre caen de pie" nació a partir de la extraordinaria capacidad física que poseen estos animales. Sin embargo, la ciencia demostró que no se trata de una habilidad sobrenatural ni de una garantía de que resultarán ilesos.
Su flexibilidad, el funcionamiento de la columna vertebral y el reflejo de enderezamiento les permiten aumentar las probabilidades de aterrizar sobre sus patas, pero factores como la altura de la caída, la velocidad y el entorno pueden marcar la diferencia entre un aterrizaje exitoso y un accidente.