La miel ganó protagonismo en recetas, dietas y hábitos alimenticios como una supuesta alternativa “más saludable” al azúcar refinado. Sin embargo, distintos estudios científicos y especialistas remarcan que la diferencia entre ambos productos no es tan grande como muchas veces se cree.
Según datos difundidos por Mayo Clinic, una cucharadita de miel aporta 21 calorías y 6 gramos de carbohidratos, mientras que la misma cantidad de azúcar blanco contiene 16 calorías y 4 gramos de carbohidratos.
Es decir, reemplazar azúcar por miel no implica automáticamente consumir menos calorías ni menos azúcar.
Entonces, ¿dónde está la diferencia?
Los especialistas explican que la principal ventaja de la miel aparece en sus propiedades y en algunos componentes que el azúcar refinado no posee.
A diferencia del azúcar blanco —considerado una fuente de “calorías vacías”— la miel contiene pequeñas cantidades de antioxidantes, minerales y vitaminas.
Entre ellos aparecen calcio, hierro, zinc, cobre y vitaminas del complejo B, aunque en proporciones bajas.
Además, la miel cuenta con un uso medicinal respaldado por distintos estudios científicos, especialmente para aliviar la tos y la irritación de garganta.
Investigaciones difundidas por la Universidad de Oxford mostraron resultados positivos en personas con infecciones respiratorias leves, mientras que el sistema de salud británico recomienda la mezcla de agua tibia, limón y miel como método casero para calmar molestias en la garganta.
Aun así, los expertos remarcan que la miel sigue siendo un azúcar añadido y debe consumirse con moderación.
La Asociación Americana del Corazón sostiene que, cuando se incorpora a bebidas o comidas, la miel entra dentro del mismo grupo que otros endulzantes y jarabes.
Por eso, la recomendación no pasa solamente por elegir entre miel o azúcar, sino por controlar la cantidad total de azúcares añadidos consumidos diariamente.
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Quiénes deben tener cuidado
Los especialistas también recuerdan que la miel está completamente contraindicada para bebés menores de un año debido al riesgo de botulismo infantil, una enfermedad poco frecuente pero grave.
Además, personas con diabetes o problemas metabólicos deben consumirla con precaución, ya que también puede elevar los niveles de glucosa en sangre.
En conclusión, la miel puede ofrecer algunas ventajas frente al azúcar refinado, especialmente por sus propiedades antioxidantes y su utilidad para aliviar síntomas respiratorios leves.
Sin embargo, la ciencia coincide en que no se trata de un alimento “milagroso” ni libre de riesgos: la clave sigue estando en el consumo moderado.
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