Durante años, “Muy Muy Lejano” fue interpretado como un sitio remoto solo en términos simbólicos. Sin embargo, una nueva estimación encendió la sorpresa: la distancia real rondaría los 1.200 kilómetros, una cifra que cambia radicalmente la forma de entender ese universo imaginario.
Para ponerlo en perspectiva, el trayecto sería comparable a unir Rosario con Salta, un viaje extenso incluso bajo parámetros del mundo real. Lejos de ser un detalle menor, el dato aporta una dimensión concreta a un espacio que siempre se pensó más cercano de lo que realmente sería.
La revelación no tardó en generar repercusiones entre fanáticos y curiosos, que comenzaron a replantearse la escala geográfica del relato. Con este nuevo enfoque, el nombre del lugar deja de sonar exagerado y pasa a describir con bastante precisión la magnitud del destino.