Ole Frederick Sveen vivió una verdadera montaña rusa de emociones mientras disfrutaba de sus vacaciones en Grecia. Una notificación en su celular le anunció que había ganado el premio mayor de la lotería de Noruega, una noticia que, por unos instantes, le hizo creer que su vida estaba a punto de cambiar para siempre.
Emocionado, compartió el mensaje con su novia y juntos comenzaron a proyectar un futuro sin sobresaltos económicos: dejar sus trabajos, viajar por el mundo y cumplir sueños postergados. Sin embargo, la alegría fue tan intensa como breve. Quince minutos después, Ole revisó los números con mayor detenimiento y descubrió que algo no coincidía.
La explicación llegó rápidamente: la empresa estatal Norsk Tipping había cometido un error administrativo y notificó de manera incorrecta a unas 47.000 personas, informándoles que habían ganado sumas millonarias. En realidad, Ole solo había acertado una combinación mínima, lo que se tradujo en un premio real de apenas 15 euros, muy lejos de los casi 100.000 que indicaba el mensaje inicial.
“Me temblaban las manos, tuve que leer varias veces la notificación. “Sentí que flotaba”, relató el docente de cocina, oriundo de Oslo. Incluso alcanzó a llamar a su madre para contarle la supuesta buena noticia y pensar en tomarse un año sabático.
El fallo se produjo durante la conversión del premio de euros a coronas noruegas: en lugar de dividir el monto, el sistema lo multiplicó, inflando de forma desmedida las cifras enviadas a los apostadores. Cuando Ole comprendió lo ocurrido, la desilusión fue total. “Ni siquiera alcanzaba para una botella de champagne”, lamentó.
El episodio se convirtió en un escándalo nacional y, días después, la propia empresa confirmó el error. Semanas más tarde, la directora ejecutiva de Norsk Tipping presentó su renuncia. Ole, en tanto, aseguró que la experiencia lo marcó: “Ya no juego más. La ilusión duró minutos, pero la decepción fue enorme”.