Federico tiene 16 años y cursa sus estudios en el colegio San Agustín, ubicado en la ciudad de 9 de Julio. El adolescente posee una discapacidad motriz que le impide desplazarse por sus propios medios y, según el testimonio de su familia, fue víctima de bullying constante a lo largo de todo el año por parte de compañeros de su entorno escolar.
La situación alcanzó un nivel alarmante el pasado 22 de diciembre, cerca de las 3 de la madrugada, cuando al menos tres camionetas, presuntamente conducidas por jóvenes vinculados a ese hostigamiento, se detuvieron frente a su vivienda. Desde los vehículos arrojaron fuegos artificiales mientras gritaban insultos como “paralítico de mierda” e “imbécil”, en un acto que generó temor, dolor y una profunda marca emocional en la víctima y su familia.
El hecho reavivó interrogantes sobre el rol de los adultos responsables, la contención institucional y los límites que se están cruzando en situaciones de acoso prolongado. También abrió una reflexión inevitable: si este ataque fue posible, cuánto habrá sufrido Federico durante meses sin que se lograra frenar la violencia.
🔴 “PARALÍTICO DE MIERDA” Federico tiene 16 años y va al colegio San Agustín de 9 de julio. Tiene una discapacidad motriz que le impide moverse por sus medios. Todo el año sufrió bullying por parte de sus compañeros. El 22 de diciembre a las 3 am, 3 camionetas manejadas por… pic.twitter.com/erqIi6jYkU
— Martín Candalaft (@martincandalaft) December 27, 2025