La derrota de la Selección argentina en la final del Mundial dejó una profunda huella en millones de hinchas. Más allá del resultado deportivo, para muchos el dolor estuvo relacionado con la posibilidad de haber visto por última vez a Lionel Messi disputar una Copa del Mundo.
El psicólogo Sebastián Saravia sostuvo que esa sensación de tristeza no es una exageración, sino una respuesta emocional que puede compararse con un proceso de duelo. Según explicó el especialista, durante casi veinte años los argentinos acompañaron a Messi en cada Mundial, siguiendo su carrera, celebrando sus logros y compartiendo también las frustraciones.
"Son veinte años, es más que una relación", señaló Saravia al describir el fuerte lazo emocional que muchas personas construyeron con el capitán de la Selección.
Desde esa perspectiva, el cerebro puede interpretar el final de una etapa como una pérdida significativa, generando emociones similares a las que aparecen tras una ruptura afectiva o la despedida de alguien importante.
Tras la final, las redes sociales se llenaron de mensajes de agradecimiento, homenajes y despedidas dedicadas al capitán argentino. También circularon distintas teorías e interpretaciones sobre la derrota, reflejando el fuerte impacto emocional que dejó el desenlace del torneo.
Para el especialista, estas expresiones forman parte de un proceso natural mediante el cual las personas intentan elaborar lo sucedido y darle un sentido a una experiencia cargada de simbolismo. Sin embargo, Saravia remarcó una diferencia que mantiene viva la ilusión de los hinchas: Lionel Messi nunca anunció su retiro de la Selección argentina.
El psicólogo distinguió entre el posible final de la etapa de Messi en los Mundiales y su continuidad vistiendo la camiseta albiceleste. Aunque la historia del capitán en las Copas del Mundo podría haber llegado a su cierre, su vínculo con la Selección aún no tiene un punto final confirmado.
Esa posibilidad, sostuvo, es la que hoy alimenta la esperanza de millones de argentinos que todavía sueñan con volver a verlo representar al país dentro de una cancha.