En los últimos años comenzó a tomar visibilidad un fenómeno cultural que para muchos aún resulta desconocido: el de los llamados therians, personas que se identifican a nivel psicológico, espiritual o identitario con un animal no humano. En paralelo a esta expresión identitaria, también cobró impulso una disciplina física asociada al movimiento conocida como “quadrobics”.
Esta práctica consiste en realizar desplazamientos cuadrúpedos —es decir, apoyando manos y pies en el suelo— que buscan reproducir la forma de moverse de animales como lobos, zorros o felinos. Incluye caminatas, trotes, carreras y saltos, todo ejecutado con una técnica específica para evitar lesiones y mejorar el rendimiento.
Quienes la practican aseguran que no se trata solo de una imitación lúdica, sino de un entrenamiento que exige fuerza en brazos y piernas, coordinación, equilibrio y resistencia aeróbica. En redes sociales, especialmente en plataformas de video corto, pueden encontrarse numerosas demostraciones que muestran la complejidad y la preparación física necesaria para realizar correctamente los movimientos.
Si bien para parte de la sociedad el término todavía resulta novedoso, el crecimiento de comunidades digitales permitió que tanto el concepto de therian como los quadrobics ganaran mayor visibilidad, abriendo debates sobre identidad, expresión personal y nuevas formas de actividad física.