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Rescate y final feliz para Debbie, una lora amazona que sobrevivió sola tras la muerte de su dueño

Permaneció dos semanas sin cuidados ni alimento suficiente. Fue asistida por una organización protectora y hoy vive adoptada en un hogar donde volvió a expresarse y recuperar su vitalidad.

La historia de Debbie, una lora amazona de aproximadamente 40 años, conmovió a rescatistas y amantes de los animales luego de que fuera hallada en grave estado de abandono tras la muerte de su cuidador. El ave pasó cerca de dos semanas sola dentro de una vivienda, sin compañía, con escasa comida y en completo silencio.

Cuando fue encontrada, se encontraba extremadamente debilitada, con dificultades para mantenerse en pie, alimentarse y beber agua. Ante su delicado estado de salud, fue trasladada de urgencia a Marin Humane, donde recibió atención veterinaria especializada.

Los profesionales indicaron que Debbie necesitaba calor, una alimentación reforzada, perchas adaptadas a su condición física y cuidados constantes, además de tiempo para recuperarse del trauma vivido. Con el correr de los días, y gracias a un seguimiento permanente, comenzó a mostrar señales de mejoría.

Posteriormente, fue enviada a un hogar de tránsito, a cargo de una cuidadora llamada Carina, quien le brindó contención y paciencia. En un primer momento, el ave se mostró retraída y desconfiada, pero lentamente fue retomando conductas propias de su personalidad: curiosidad, vocalización y observación del entorno.

Con el paso del tiempo, Debbie volvió a comunicarse, saludando cada mañana y emitiendo frases simples, además de manifestar entusiasmo ante la comida y los estímulos del exterior. Aunque nunca buscó el contacto físico, logró reconstruir un vínculo positivo con las personas que la rodeaban.

Finalmente, la lora fue adoptada de manera definitiva. Hoy vive en un hogar donde no permanece enjaulada, cuenta con espacio, una ventana desde donde observar el mundo y una familia que respeta su naturaleza y necesidades.

La historia de Debbie se convirtió en un ejemplo de resiliencia y segundas oportunidades, demostrando que, incluso tras una pérdida y el abandono, es posible volver a confiar y vivir con dignidad.

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