Aunque muchas personas lo consideran algo cotidiano, el ronquido es, en realidad, una manifestación de que la respiración no fluye correctamente durante el descanso. Desde el enfoque médico, se trata de un síntoma que puede estar indicando una alteración en el paso del aire por las vías respiratorias.
El sonido se produce cuando el aire atraviesa zonas estrechadas de la garganta y provoca la vibración de los tejidos. Si bien puede aparecer de forma ocasional, cuando es persistente o intenso se recomienda una consulta para descartar trastornos del sueño.
La médica otorrinolaringóloga Ana Cofré señaló en un informe que el ronquido suele ser una de las primeras señales de dificultades respiratorias nocturnas, especialmente vinculadas a la apnea obstructiva del sueño.
Señales de alerta
El cuadro deja de ser menor cuando el ronquido se acompaña de pausas respiratorias, sensación de ahogo al dormir, cansancio durante el día o problemas de concentración.
En algunos casos, la somnolencia diurna puede provocar episodios conocidos como “sueño blanco”, en los que la persona pierde momentáneamente la percepción del entorno, una situación que aumenta el riesgo de accidentes, sobre todo al volante.
El rol de la nariz
Entre las causas más frecuentes aparece la obstrucción nasal. La congestión crónica, las alergias, el agrandamiento de cornetes o la desviación del tabique hacen que la persona respire por la boca mientras duerme, lo que incrementa el ruido y empeora la calidad del descanso.
Según especialistas, tratar el problema nasal suele reducir notablemente el ronquido y mejorar el sueño.
También la hipertrofia de amígdalas o adenoides puede estrechar el paso del aire y generar ronquidos fuertes, sueño inquieto y pausas respiratorias, tanto en niños como en adultos.
Factores que influyen
Existen además condiciones que pueden agravar el cuadro, como dormir boca arriba, el sobrepeso, el consumo de alcohol o sedantes antes de acostarse, el tabaquismo y el paso del tiempo.
Si bien los cambios de hábitos ayudan, los profesionales insisten en que el ronquido habitual debe evaluarse para descartar trastornos respiratorios del sueño.
Lejos de ser solo una molestia sonora, el ronquido puede ser una advertencia del organismo. Detectar su causa y tratarla a tiempo permite recuperar un descanso reparador y prevenir complicaciones asociadas.
Dormir bien no es solo confort: es una cuestión de salud.