La historia de Jesús, un joven que hace cuatro años se trasladó a Monterrey en busca de oportunidades laborales, se vio marcada por un duro cambio tras ser diagnosticado con esclerosis múltiple, una enfermedad que afectó gravemente su capacidad de movilidad y su habla.
Según el relato familiar, al conocerse su diagnóstico y la progresión de la enfermedad, su esposa habría decidido abandonar el hogar, llevándose a su hija de 9 años, lo que profundizó aún más la situación emocional del joven.
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Actualmente, Jesús vive junto a sus padres, doña Maximina y don Jesús, quienes se han convertido en su principal apoyo. En su vivienda, de condiciones muy humildes, han improvisado elementos de ayuda como cuerdas sujetas al techo para facilitar su movilidad y permitirle incorporarse desde su silla.
Ante la falta de recursos económicos, la familia ha tenido que vender pertenencias y animales para poder costear consultas y tratamientos alternativos, con la esperanza de acceder en el futuro a atención médica especializada.
Mientras continúan atravesando este difícil escenario, su entorno familiar sostiene el pedido de ayuda y acompañamiento para mejorar la calidad de vida del joven.
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