Lo que debía ser una tarde de diversión durante el último día del año terminó convirtiéndose en el momento que cambió para siempre la vida de Giselle Agostino. Con apenas 14 años, sufrió una grave lesión medular al intentar realizar una pirueta en una pileta de lona y desde entonces permanece cuadripléjica.
El accidente ocurrió un 31 de diciembre. La adolescente había decidido quedarse en la casa de una amiga y, mientras jugaban en una pelopincho, intentó hacer una vuelta hacia adelante desde uno de los bordes. La maniobra salió mal y golpeó violentamente el cuello contra el fondo de la pileta.
Con el paso del tiempo, Giselle reconoció que atravesó momentos de culpa y angustia por las consecuencias del accidente. También debió afrontar un largo proceso de rehabilitación y adaptarse a una nueva realidad, marcada por la dependencia física y los desafíos cotidianos.
A los 19 años conoció a Pablo, quien se convirtió en un pilar fundamental en su vida. Juntos construyeron una relación que rompió prejuicios sobre la discapacidad y, años después, lograron cumplir uno de sus mayores sueños: convertirse en padres de Alejo, nacido en 2020 de manera prematura.
Actualmente, Giselle trabaja desde su casa para la Auditoría General de la Nación, utiliza una silla de ruedas y cuenta con asistencia permanente para las tareas diarias. Sin embargo, logró desarrollar distintas técnicas que le permiten alimentarse, maquillarse, usar el celular y trabajar con autonomía.
"La silla de ruedas era mi peor enemiga y hoy es mi mejor amiga", expresó al reflexionar sobre el camino recorrido desde aquella tarde que cambió para siempre su historia.