Con apenas 24 años, Marisel Cardoso tomó una de las decisiones más difíciles de su vida. En pocos días comenzará a recorrer miles de kilómetros como camionera de larga distancia y pasará 26 días consecutivos lejos de sus dos hijos. El objetivo es uno solo: ahorrar lo suficiente para comprar un terreno y construirles una casa.
La joven, oriunda de Arias, Córdoba, pero radicada en la zona de Gualeguay, Entre Ríos, es madre de Juan Martín, de 4 años, y Leonel, de 2. Desde hace cuatro meses trabaja como chofer de transporte de carga y se convirtió en la primera mujer en desempeñar esa tarea dentro de la empresa donde fue contratada.
Su vínculo con los camiones comenzó cuando era apenas una niña. A los 11 años tuvo su primer contacto con este tipo de vehículos y, con el paso del tiempo, fue sumando experiencia en el manejo de tractores, maquinaria agrícola y camiones cerealeros, hasta llegar al transporte de cargas generales.
Actualmente, traslada agroquímicos, encomiendas, colchones y distintos tipos de mercadería en recorridos de corta distancia por ciudades como Buenos Aires, Rosario, Avellaneda, Moreno, Villa Lugano y Victoria.
Las jornadas suelen comenzar por la mañana y extenderse hasta la madrugada, con pocas horas de descanso antes de volver a salir a la ruta.
Mientras ella trabaja, sus hijos permanecen al cuidado de su padre y de su abuela. Sin embargo, asegura que continúa acompañándolos a la distancia mediante videollamadas y sostiene económicamente el hogar.
Tu canal de entretenimiento: multistreamsgo
El próximo paso será aún más exigente. Marisel comenzará a realizar viajes de larga distancia que la llevarán por Salta, Jujuy, Tucumán, Chaco y Misiones, entre otras provincias.
Eso implicará permanecer 26 días consecutivos fuera de su casa y mantener contacto con sus hijos únicamente mediante llamadas y mensajes.
La joven reconoce que afrontar esa separación será el mayor desafío emocional desde que comenzó a trabajar como camionera, aunque asegura que el esfuerzo tiene un propósito que la impulsa a seguir adelante.
Marisel tiene una meta muy clara: comprar un terreno para levantar una vivienda donde pueda vivir junto a sus hijos.
No piensa en grandes lujos. Su deseo es construir, paso a paso, un hogar propio que les brinde estabilidad y tranquilidad.
Cada recorrido, cada noche lejos de casa y cada kilómetro al volante representan un sacrificio que, asegura, vale la pena si le permite acercarse al futuro que imagina para su familia.