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Tuercas, el gato mecánico que se convirtió en la estrella de un taller y fideliza clientes

Con overol azul, bote de propinas y cuatro años de “servicio”, un gato se ganó el corazón de los clientes y transformó un taller mecánico en un fenómeno tan entrañable como rentable.

En un taller mecánico de barrio, el verdadero protagonista no es un motor ni una herramienta, sino Tuercas, un gato negro que desde hace cuatro años se convirtió en el empleado más querido del lugar. Con un overol azul confeccionado de manera casera y una rutina bien definida, el felino se ganó el título simbólico de empleado del mes… y de jefe absoluto.

Tuercas pasa sus días “supervisando” los trabajos desde lo alto de los autos, recorriendo el taller y recibiendo el cariño de los clientes, que ya lo reconocen como parte fundamental del lugar. Su popularidad llegó a tal punto que tiene su propio bote de propinas, colocado en tono de broma por el dueño del taller, pero que rápidamente comenzó a llenarse. Según cuentan, el gato ya reunió cerca de 800 pesos, gracias a clientes que no dudan en dejarle una moneda.

El fenómeno va más allá de la simpatía: hay personas que eligen el taller exclusivamente para ver al gato, y otras que regresan solo para saludarlo. Incluso, un cliente llegó a quejarse al no encontrarlo en su puesto habitual; al enterarse de que Tuercas estaba en el veterinario, decidió volver otro día “cuando esté el jefe”.

Para el dueño del taller, Tuercas es el empleado ideal: nunca falta, no reclama aguinaldo y garantiza que los clientes vuelvan. Entre risas, la familia ya lo tiene claro: el taller dejó de ser del tío. Ahora, es de Tuercas.

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