Desde entonces, pasó 56 años viviendo prácticamente encerrado en su casa, evitando cualquier tipo de contacto con ellas. Según relató en diversas entrevistas, el temor llegó a ser tan fuerte que incluso construyó una cerca alrededor de su vivienda para impedir que las mujeres se acercaran.
A pesar de su aislamiento, la situación tiene un aspecto llamativo: son sus propias vecinas quienes lo ayudan. Las mujeres de la comunidad le dejan comida y suministros básicos cerca de su hogar, que él recoge únicamente cuando se asegura de que no haya nadie cerca.
Especialistas señalan que el hombre podría padecer ginofobia, una condición psicológica caracterizada por un miedo irracional hacia las mujeres, que puede provocar ataques de pánico, sudoración, ansiedad intensa o dificultad para respirar ante la posibilidad de interactuar con ellas.
El caso ha despertado curiosidad y debate en redes sociales, donde muchos usuarios se sorprendieron por la historia de este hombre que ha vivido más de medio siglo evitando el contacto femenino.