La publicación, que en principio pasó desapercibida, rápidamente se volvió viral por los ingeniosos comentarios que aparecieron debajo. Uno de los primeros usuarios lanzó una broma sobre el estado del colchón: “Dice el perro que ni loco duerme ahí”, escribió entre emojis de risa.
La chispa quedó encendida y otro internauta se sumó con picardía: “¿De cuántas noches de pasión de los perros estamos hablando?”, lo que generó aún más reacciones.
La creatividad siguió escalando y alguien más remató con ironía: “Te lo compro; si no estoy, pasalo por debajo de la puerta”.
En cuestión de minutos, la publicación se transformó en un festival de chistes que recorrió los grupos y muros locales, demostrando una vez más que el humor friense siempre encuentra la forma de brillar… incluso en la venta de un colchón usado.