Una mujer denunció un presunto caso de mala praxis médica tras haber sido intervenida quirúrgicamente por un supuesto tumor maligno que, según sostiene, posteriormente no habría sido confirmado.
De acuerdo con su relato, durante el procedimiento le fueron extirpados la vejiga, el recto y el ano, lo que derivó en severas consecuencias en su calidad de vida y en su estado de salud general.
La paciente afirmó que las secuelas físicas son irreversibles y que atraviesa un profundo impacto emocional a raíz de lo ocurrido. En ese sentido, expresó su dolor al señalar que perdió funciones vitales luego de la intervención.
El caso generó fuerte repercusión debido a la gravedad de las acusaciones, mientras se aguarda el avance de las investigaciones y la revisión de la documentación médica correspondiente.
Las autoridades sanitarias y judiciales deberán determinar si existieron irregularidades en el diagnóstico y en el procedimiento quirúrgico realizado.
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