Una mujer de España sorprendió a las redes sociales al revelar que fingió ser ciega durante casi tres décadas, con el objetivo de evitar conversaciones y situaciones incómodas en su vida diaria.
Según relató, la estrategia le permitió esquivar interacciones comunes como saludos, conversaciones en el ascensor y otros encuentros sociales, manteniendo la farsa incluso frente a familiares cercanos.
La historia rápidamente se volvió viral y generó un intenso debate: algunos la consideran una solución extrema para quienes sufren ansiedad o fobia social, mientras que otros la ven como un acto poco convencional con consecuencias emocionales profundas.
Con 28 años viviendo en esta “oscuridad autoprovocada”, la mujer ahora comparte su experiencia públicamente, invitando a reflexionar sobre los límites entre privacidad, aislamiento y salud mental.