Desarmar el árbol de Navidad suele generar debate todos los años. Mientras algunos lo guardan apenas termina el Día de Reyes, otros lo estiran unos días más e incluso hay quienes lo mantienen armado durante varias semanas. Sin embargo, más allá de las preferencias personales, existe una referencia clara dentro del calendario cristiano que señala cuándo finaliza formalmente la Navidad.
La celebración navideña no concluye el 25 de diciembre. A partir de esa fecha comienza el denominado “tiempo de Navidad”, un período litúrgico que se extiende hasta la festividad del Bautismo de Jesús. Este momento marca el cierre simbólico y religioso de la Navidad y da paso al llamado “tiempo ordinario”.
Tradicionalmente, el final del tiempo navideño se ubica en el primer domingo posterior al 6 de enero, día de la Epifanía o Reyes Magos. En 2026, la celebración del Bautismo del Señor cae el domingo 11 de enero, fecha que para muchas comunidades representa el momento indicado para desarmar el arbolito y guardar los adornos.
Desde entonces, el calendario litúrgico avanza hacia el tiempo ordinario, previo a la Cuaresma, lo que refuerza ese día como el cierre definitivo de las fiestas.
En cuanto al destino del árbol, si es artificial se recomienda guardarlo limpio, seco y bien embalado para evitar daños y poder reutilizarlo el año siguiente. Si se trata de un árbol natural, especialistas aconsejan no dejarlo en la vía pública: muchos municipios disponen puntos de recolección donde se los transforma en compost u otros procesos ambientalmente responsables. Consultar los sitios y fechas habilitadas es la mejor opción para un descarte adecuado.